UNA BOFETADA A TIEMPO NO EDUCA A NADIE
Parece ser que para la mitad de la población española el maltrato infantil sólo existe cuando le rompemos un brazo al niño repetidas veces por haberle agarrado y retorcido con extrema violencia, cuando le abrimos la cabeza contra la pared o cuando le causamos traumatismos severos. Para esa mitad de la población el maltrato son sólo los casos de la niña Alba o las guarderías en las que ataban a los niños y les hacían comer sus vómitos. Sin embargo si es una buena bofetada - siempre en el momento justo y, por supuesto, sólo con la intención de educarlo - parece ser que ese 56% de la población española cree que no es maltrato.

Incluso hay quien tiene el cinismo de llamarlo la "bofetada pedagógica" y además argumenta sus beneficios, lo contrapone a la permisividad educativa que da lugar a los niños malcriados de hoy en día y lo diferencia de otros comportamientos igualmente inadecuados, pero que sí saben idenificar como maltrato. Es extraño con que seguridad algunos expertos explican, por ejemplo en "Sí o no a la bofetada pedagógica (II)", cómo debe ser el castigo físico pedagógico. Además lo visten de disciplina y lo categorizan de educación correcta y necesaria. Me recuerda a esos imanes saudíes, tan elegantes, serios y equilibrados, que explican cómo se debe pegar a la mujer sin dejarle marcas para disciplinarla y corregir sus comportamientos erróneos (articulo en el confidencial.com y video en dalealplay.com).

Pero, por mucho que me escandalice, la realidad es que el maltrato disciplinario, o el mal llamado castigo pedagógico, ha existido desde antes de los espartanos. Pegar a los niños para educarles ha llegado a ser una tradición en muchas familias, escuelas y sociedades. Sin embargo no se suele llamar así, no se habla de pegar a los niños por que todos sabemos que éso está mal, se habla de educarles, de enseñarles, de corregirles, de reprenderles y - como mucho - de castigarles. Las acciones que van detrás de estos eufemismos suelen ser azotes, cachetes, capones, empujones, zarandeos, bofetadas, golpes en la cabeza (toques), pellizcos y otras agresiones físicas además de las expresiones verbales que suelen acompañarlas. Pero no se trata de hacerlas todas a la vez y darle una paliza al niño. Como dice el imán saudí que recomienda pegar a las mujeres, la idea es pegar sin dejar marca, sin generar un trauma, con contundencia para educar, pero de forma sistemática para disciplinar siempre que sea necesario. Así que el castigo pedagógico, que en realidad es castigo físico puro y duro, se convierte en un buen azote, una buena torta, un zarandeillo, un capón bien dado cada vez que el niño hace algo mal.

¿Hay alguien que crea que la repetición de éstas y otras acciones cada vez que el niño hace algo reprendible o castigable no es una forma de maltrato? El 56% de los españoles? Es posible que todas esas personas que han dicho que "a veces una torta es necesaria" no han pensado bien en lo que estaban diciendo. Y si lo han pensado entonces es que están de acuerdo con el maltrato disciplinario, puede que lo practiquen y puede que les guste y lo consideren parte de su paternidad/maternidad.

Quizá esos padres deberían saber que el maltrato disciplinario es el castigo físico, emocional y psicológico causado desde una posición de poder de forma sistemática con la intención de corregir comportamientos considerados inadecuados. (edrake 2.009)

También hay una cierta hipocresia en todo ésto ya que hoy en día suele estar muy mal visto pegar a un niño en público. Una bofetada o un azote, sean o no "pedagógico", suele llevarse un buen número de miradas de disconformidad por parte de los presentes e incluso algún comentario desfavorable para reprender al progenitor. Sin embargo las estadísticas y los cuestionarios están diciendo que de puertas adentro esa misma bofetada o azote está bien vista y se considera casi necesaria. Puede que éso sea lo que está pasando, puede que se acepte y se practique el castigo físico, psicológico y/o emocional de puertas adentro pero que no se identifique con lo que realmente es. Puede que los casos extremos de maltrato infantil que salen en la tele hagan creer a la gente que sólo éso es maltrato. Puede que esas personas no sepan que:
Cerca de 30.000 infancias se rompen cada año por maltrato físico. En uno de cada cuatro casos, la agresión consiste en bofetadas o "cachetes" . Puede que todavía haya demasiada gente que crea que el castigo físico, el bofetón o el azote, es un derecho de los padres y no algo en contra de los Derecho del niño.

Estas estadísticas han salido a la palestra por la enmienda que algunos partidos políticos están desarrollando en el Senado para dejar como potestad de padres y educadores una buena bofetada educadora para cuando haga falta. Ellos todavía no saben que éso va encontra de los Derechos Humanos y los Derechos de la Infancia.
Espero que el Congreso español elimine pronto el castigo físico para la infancia, sin enmiendas que puedan llevar a confusión (leer la mirada de Jokin).