QUE ES LA GESTIÓN EMOCIONAL
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Decir que "las emociones son inteligentes" parece una contradicción, sin embargo no es así. Hasta hace tan sólo unos cuantos años todo el mundo estaba convencido de que las emociones y la inteligencia eran cosas diferentes y excluyentes, como el agua y el aceite. La idea era que se trataba de dos capacidades claramente identificables que no tenían nada en común y que, además, tenían un valor y un reconocimiento sustancialmente diferente, siendo la inteligencia mucho más aprecidada, deseada y reputada. De hecho, todavía hoy en día, se considera como algo mucho más valioso y deseable a un hombre o una mujer inteligente que un hombre o a una mujer emotiva o emocional. Sobretodo si hay que trabajar con él o ella.

Por desgracia para todos aquellos que les gustan los esquemas sin complicaciones, la investigación científica ha dejado las cosas muy claras: Nada es sólo blanco o negro y aquello a lo que hasta hace poco no se le daba un valor clave, resulta ser tan imprescindible como lo que tanto se apreciaba.

Dicho en otras palabras: Aunque todos sabemos qué es la Inteligencia y qué son las Emociones, en la práctica real del día a día, es muy difícil separarlas. Nuestra inteligencia y nuestras emociones no son como fichas de un puzzle, claramente delimitadas, que se pueden poner y quitar independientemente según la situación, las necesidades y los criterios de cada cual. En realidad, cuando pensamos, cuando reflexionamos, cuando tomamos decisiones, analizamos algo y somos racionales y lógicos, no podemos apartar nuestras emociones como si fueran algo ajeno a nosotros o no existieran. Las emociones siempre están presentes, en mayor o menor medida, y forman parte de nuestro pensamiento y nuestra inteligencia, exctamente igual que nuestra personalidad o nuestra forma de ser, de hablar o de hacer las cosas.

Es lógico pensar que con las emociones pasa exactamente igual. Es decir, que cuando sentimos, nos emocionamos, tenemos miedo o nos apasionamos por algo, .... todos estos estados anímicos y emocionales pueden estar impregnados - en mayor o menor medida - de otras capacidades como la personalidad o la inteligencia.

Ahora bien: Reconocer esta "mezcolanza mental" o el hecho de que exista una "contaminación" mutua entre Inteligencia y Emociones, no significa que las Emociones puedan ser Inteligentes.
Lo que realmente hace inteligentes a las emociones es ese diálogo íntimo, afectivo, personal y social que todas las personas mantenemos através de ellas. Es decir, la capacidad de pensar de las emociones radica precisamente en la posibilidad de auto-comprendernos y auto-conocernos, y de poder contactar y comprender a los demás de una forma mucho más compleja y personalizada de lo que podría hacerlo la mera información: La posibilidad de gestionar nuestras emociones.


La Gestión Emocional es el trabajo consciente de comprensión, desarrollo y entrenamiento de nuestra Inteligencia Emocional, en sus diferentes aplicaciones: Laboral, Personal, Social y Humana.

La Gestión Emocional es el trabajo eficaz y guiado de nuestra Consciencia Emocional, mediante el desarrollo y entrenamiento de nuestra Inteligencia Emocional y todas sus posibilidades.

La Gestión Emocional se basa en el conocimiento, la comprensión y el aprovechamiento de nuestras emociones para que funcionen como Recursos Emocionales, que nos sirvan de equilibrio y motor en nuestras acciones. El análisis y el desarrollo de estos recursos nos facilitan comprender, vivir y "fluir" en las diferentes situaciones, contextos y entornos de nuestra vida individual, profesional, laboral, familiar y de pareja. El conocimiento y la comprensión de nuestras emociones sirven para que funcionen como Fuentes de Equilibrio y Mejora, y de nuestras motivaciones para aprovecharlas como Fuentes de Impulso, Acción y Eficacia. El objetivo final con el que se realiza y aplica se centra en facilitar nuestras posibilidades de , Acción, Eficacia e Interrelación con otros, ya sea en nuestro trabajo o en nuestra vida personal.

Su aplicación práctica se fundamenta en el aprendizaje, desarrollo y entrenamiento de nuestra Inteligencia Emocional. Esta aplicación se realiza mediante las técnicas, estrategias y herramientas de IE y GE, que se adaptan, personalizan y amoldan según el entorno y contexto de aplicación, las características de cada individuo y los objetivos, circunstancias y planteamientos de cada situación.

Conocimiento, Aplicación y Personalización son las herramientas básicas para trabajar y desarrollar las posibilidades de nuestra Gestión Emocional<

Las emociones son nuestra fuente de recursos y energía más potente y eficaz.
Mediante las emociones obtenemos el impulso necesario para superar los obstáculos, resolver los problemas, relacionarnos con los demás de forma eficaz y alcanzar nuestros objetivos.

Sin embargo su aplicación en la vida diaria, en el trabajo y en las relaciones con otros, exige de cada individuo una implicación e interrelación personal, íntima, constante, consciente, receptiva, abierta y empática.

Algo difícil de conseguir si tenemos en cuenta que la fuerza presencial de las emociones suele ser arrolladora y tiende a eclipsar o poner "a su servicio" el resto de las capacidades más complejas de nuestra mente. A menudo las personas tienen las capacidades
y habilidades necesarias para superar los problemas, evolucionar y
mejorar situaciones concreta y alcanzar objetivos bien planificados.
<p class="TEXTO">Sin embargo, tambi&eacute;n con frecuencia se ven
rodeados de una compleja mara&ntilde;a de sentimientos, pensamientos
y deseos, propios, hacia otros o que involucran a otras personas,
que unidos a los obst&aacute;culos, presiones, factores internos
y externos que entran en escena, aparecen y desaparecen, y trastocan
toda previsi&oacute;n, suelen generar un importante gasto de energ&iacute;a
f&iacute;sica y emocional.<br>
</p>
<p align="left" class="TEXTO">Los objetivos generales que gu&iacute;an
la Gesti&oacute;n Emocional son:</p>

Aprender a identificar nuestro registro emocional y motivacional,

Analizar y evaluar repercusiones y expectativas y

Entrenar las técnicas que nos permitan convertirlo en una energía a favor de la actividad, los objetivos y los contextos de aplicación

Aprender a desbloquear las situaciones en las que nuestras propias emociones se convierten en repercusiones poco operativas