Aunque el primer impacto fue sobretodo sorpresivo,
tiempo después sigue existiendo un intenso
interés que mantiene y hace perdurar la fuerza
y la importancia de la Inteligencia Emocional en
muchos ámbitos. Este interés e intensidad
posiblemente no desaparecerá en el futuro
Sin duda alguna,
sus aplicaciones en el ámbito laboral han sido
su máximo aval y el trampolín responsable
de ese fuerte boom inicial. Pero si tenemos en cuenta
las posibilidades de sus aplicaciones en el ámbito
educativo y la clara y directa relación entre la
Inteligencia Emocional y algunas problemáticas
tan habituales en nuestra sociedad como el estrés,
la depresión o las crísis de pareja, podremos
hacernos una idea de cuál será su proyección
futura.

Credenciales de Humanidad: "La Moda
de Ser Inteligente ... Emocionalmente"
Quizá la paradoja más curiosa de esta moda fue que
al principio, cuando el boom comercial estaba en pleno apogeo, amenudo
daba la sensación de que, allá donde fueras, todo
el mundo sabía con certeza qué era y cómo funcionaba
la IE.
Su presencia llegó a alcanzar tal importancia que en ocasiones
algunas personas se comportaban como si el conocimiento y la comprensión
de la IE fueran signos de humanidad o calidad humana, profesionalidad
y modernismo. Hasta tal punto que para algunos profesionales se
ha convertido en una aparente credencial.
En cambio, en otras ocasiones, parecía que todo el mundo
debería tener la necesidad de comprender su IE y la de los
demás.
"La cruda realidad"
Sin embargo, no nos engañemos: Si alguien le dijo que por
tener emociones ya tiene una buena Inteligencia Emocional, que cuanto
más intensos o controlados sean sus estados emocionales mayor
es su IE, o que intuitivamente todo el mundo sabe realizar su Gestión,
se equivoca.
Todos tenemos emociones, pero sólo algunos saben hacer de
ellas un arte que transmite, un negocio que da dinero o un apoyo
reconfortante que te llena cuando el vacío puede llegar a
ser insoportable.
La mayoría de las personas, por el contrario, simplemente
las viven, se dejan llevar por su fuerza e intensidad y lo asumen
como una parte incomprensible e indomable de su ser
El mundo está lleno de emociones que "sobran"
o al menos nos comportamos como si así fuera. A todos nos
gusta la cara amable y excitante de las emociones: Reir, sentir
el amor o disfrutar del éxito conseguido son estados emocionales
atrayentes y satisfactorios. Por éso deseamos vivirlos, que
duren mucho tiempo o que se repitan con frecuencia. Sin embargo
las emociones son mucho más complejas y variadas, se alternan,
se entremezclan, y amenudo parece que escapan a nuestro control.
Todo ello provoca que a veces sean nuestras propias emociones lo
que nos haga sentirnos confusos, e incluso frustrados.
La consecuencia es que procuramos apartar o reprimir cualquier exceso
emocional de los entornos que socialmente consideramos de valor.
Por ejemplo: No está "bien visto" llorar o reir
a carcajadas en el trabajo.
Nuevos Tiempos:
La Importancia de Vida Emocional
Ya sea a nivel personal, social o en nuestros entornos laborales,
las emociones forman parte activa de nuestras vidas. Sin embargo
éso no significa que seamos capaces de utilizar nuestra Inteligencia
Emocional, que sepamos vivir manteniendo un buen nivel
de Consciencia Emocional, o tranformar lo que sentimos
mediante la Gestión Emocional.
Consciencia, Inteligencia y Gestión Emocional tienen relación
directa con nuestras posibilidades individuales, de pareja, sociales,
profesionales y empresariales. Por éso es importante saber
y comprender qué significan estos conceptos, cómo
están presentes en nuestra vida, se integran y forman parte
de nuestra personalidad e interactúan en todo lo que vivimos.
Por otro lado, hay algo de humanidad profesionalizada en la IE que
ha facilitado que muchos hombres puedan abrirse al mundo de las
emociones sin sentirse incómodos.
Nuevos Enfoques:
La inevitabilidad de la Calidad de Vida Emocional
Descartes dijo: "Pienso, luego existo". Puede que por
fin el siglo XXI sea la época de decir:
"Siento, luego sé
que existo"