Aunque las mujeres y los hombres son diferentes y todavía
hoy se sigue considerando a la mujer como el "sexo débil",
desde hace tiempo sabemos científicamente que esas diferencias
no afectan - entre otras muchas cosas - al potencial y las posibilidades
que cada uno pueda tener.
Además, la evolución y los cambios sociales que hemos ido
heredando, junto con los conceptos y hábitos que no han variado,
han proporcionado a las mujeres un espectro de posibilidades y elecciones
mucho más amplio, y también más complejo, del que
tenían hace tan sólo unas cuantas décadas.
El resultado es que la mujer actual puede plantearse y alcanzar metas muy diversas e ir desarrollando su vida conforme a las características, objetivos y necesidades q se considere más importantes a nivel individual, en vez de conformarse con los que se le adjudiquen socialmente por el hecho de ser mujer.
A pesar de ello, el hecho de ser mujer sigue siendo en ocasiones un handicap que influye directa o indirectamente en su interrelación con otros, con entornos, contextos y situaciones que puedan vivir e incluso con su interrelación consigo misma.
El coaching Mujer es un servicio de asesoramiento y desarrollo
personal y profesional, q parte de esta complejidad para situarse en el
contexto específico de cada individuo, integrando las características
únicas e ideosincrasias de cada cliente como tal, como mujer, como
trabajadora y como individuo.
La mayoría de las mujeres trabajadoras tienen q compaginar su vida
laboral con su vida personal, realizando el 100% de las actividades, responsabilidades
y gestiones que le correspondan, en ambos. Esta situación significa
que la mujer trabajadora debe manejar los recursos de ambos entornos existe
una tendencia a enfocar los dos entornos con una misma coherencia. Es
decir, que las mujeres tienden a vivir, manifestar, expresar y conceder
su atención a las situaciones y problemas personales en el entorno
de trabajo, del mismo modo que pueden hacerlo en su vida personal con
las situaciones y los problemas del trabajo.
Por el contrario, la mayoría de los hombres suelen responder a
los estereotipos masculinos, que presuponen y prejuzgan como débil,
poco operativo o de bajo rendimiento a los trabajadores y profesionales,
hombres o mujeres (aunque de forma más crítica en el caso
de los hombres), que expresan o manifiestan aspectos personales en el
trabajo. Aunque las preocupaciones de los hombres y las mujeres puedan
ser las mismas, las mujeres tienden a vivirlos y manifestarlos sin problemas
y sin que suponga una desventaja o una debilidad, y con una expresividad
emocional mucho más libre y abierta.


