CALIDAD DE VIDA LABORAL
En todos los entornos laborales existe la creencia implícita de que los trabajadores, profesionales y empresarios realmente buenos y eficaces son aquellos que saben controlar en todo momento sus emociones y no dejan que éstas les dominen.

No cabe duda que todos los trabajadores, profesionales y empresarios, como seres humanos que son, tienen emociones e inevitablemente las llevan allá a donde vayan, ya sea a su hogar o a su entorno de trabajo habitual. Además todo el mundo sabe que en los entornos laborales constantemente aparecen situaciones de tensión y problemas que deben ser superados sin que importe el hecho de que cuando hay una relación constante y diaria con las mismas personas es lógico que existan desavenencias.

Así que, en cierto modo, resulta un poco absurdo plantearse que automáticamente podamos desprendernos de nuestros sentimientos justo en el momento en el que entramos en el despacho, en la oficina o en la fábrica.

Mucho más complicado es hacer frente al día a día laboral al margen de las relaciones personales que existan entre los trabajadores, que suelen estar cargadas del bagaje particular de cada uno con sus compañeros.
En un ambiente normal, abierto y libre, seguramente las personas que se llevasen bien tenderían a estar juntas, independientemente del puesto o el trabajo que realizaran. Por el contrario, los trabajadores que no consiguieran congeniar o que al cabo de un tiempo encontraran demasiados aspectos de controversia o rechazo entre ellos, evitarían trabajar juntos e incluso se distanciarían físcamente. Las afinidades, los conflictos y enfrentamientos, pasarse las horas discutiendo o simplemente sin tratarse, son comportamientos normales que se dan entre las personas gracias a la diversidad de pensamientos y sentimientos e ideas que somos capaces de elaborar y sentir. Acercarse o alejarse a otras personas dependiendo de los estados emocionales que nos generen o los que sentimos no es una cuestión de lógica o razonamiento sensato, sino un acto básico de Inteligencia Emocional.
Sin embargo el entorno laboral tiene unas normas implícitas y explícitas muy características y concretas, que han sido planificadas de cara a la producción y el rendimiento, y no tienen en cuenta el Factor Humano, las relaciones interpersonales y las dinámicas propias del entorno laboral.

Olvidar la importancia que tiene la presencia y las interrelaciones humanas en un lugar lleno de personas, que deben trabajar juntas obligatoriamente y al margen de cómo son, suele provocar situaciones llenas de controversia, malestar y frustración que, por lo general, se controla y domina en base a la autoridad, la evitación del castigo (directo o indirecto) y las consecuencias negativas que puede conllevar el infringir las normas. Las formas más drásticas de castigo laboral suelen ser quedarse sin trabajo, sin sueldo, sin promoción, sin horas extra, las más sutiles se entretejen dentro del propio entorno laboral simplemente por su forma de funcionar: La competitividad agresiva excluyente.
Cúal puede ser el estado emocional de las personas que se encuentran sometidas a este tipo de presiones? Durante muchos años se había pensado que el dinero era suficiente para motivar a los trabajadores: Si tienen un sueldo no tienen por qué quejarse! Lo cual teniendo en cuenta que antes ni siquiera había sueldo, sino esclavismo, era lógico. Sin embargo, la evolución social, los derechos humanos y la calidad de vida fueron exigiendo cada vez mejores condiciones laborales como algo ético. Aunque hoy en día todavía parece increible encontrar entornos laborales en los que los trabajadores sientan que se les paga lo que trabajan, lo ierto es que los más afortunados han podido ir disfrutando de estructuras organizativas laborales dispuestas a potenciar a sus trabajadores como estrategia de eficacia. Los círculos de calidad pasa así de los procesos de producción al capital humano, a las personas que trabajan. Y es precisamente por culpa de estos pioneros de la calidad de vida laboral por lo que hoy podemos afirmar que existe una profunda necesidad humana, ética y productiva de nuevos enfoques en los entornos laborales. Gracias a ellos también podemos compara los problemas y trastornos que causan los métodos tradicionales tanto en los trabajadores como en la producción.

Por supuesto, no todos los empresarios estaban dispuestos a seguir estas innovaciones. Así que nos encontramos en una amplia gama de entornos laborales: Desde los que siguen con la mentalidad del medioevo y cuyos gestores siguen pensando que la mejor forma de controlar la producción es controlando a los trabajadores, hasta los que creen que es posible contar con los trabajadores para que sean una parte activa y potencial del negocio.