
La expresión "estar deprimido" hace referencia a los estados temporales en los que el "bajón" emocional tiene una duración mayor de lo esperado, o bien en los que su intensidad, es decir la fuerza con la que nos afecta en diferentes facetas de nuestra vida, es superior a lo se consideraría como aceptable. Por muy largo o intenso que sea este estado emocional las personas pueden llegar a superarlo por sus propios medios y con la ayuda y el apoyo de familares y amigos.
Por el contrario "tener depresión" se suele utilizar
haciendo alusión al término clínico que utilizan
los médicos, los psiquiatras y los psicólogos para hablar
de un trastorno psicológico grave del que la persona no puede salir
sin ayuda profesional especializado.
La depresión es un trastorno afectivo que afecta a nuestras emociones, a nuestro pensamiento y a nuestro comportamiento. No se trata de estar triste, no tener ganas de hacer cosas o que el mundo se nos caiga sobre la cabeza. La depresión nos impide ver, sentir y actuar con fuerza, decisión y claridad y nos mantiene en un pozo amenazante, angustioso y oscuro. En la depresión no hay lógica ni sentido común, el mundo se ve distorsionado y moverse en él resulta tan difícil y aterrador como pasear dentro de arenas movedizas.
Se han encontrado testimonios de la existencia e identificación
de la depresión en el Antiguo Egipto.
Los estudios sobre la depresión tienen mucho que descubrirnos todavía
pero hoy ya sabemos que entre un 2 a un 15% de la población adulta
sufren depresión cada año y que también los niños
pueden tener depresión.
Al ser un trastorno afectivo, el apoyo emocional que nos puedan nuestras
personas queridas (pareja, familia y amigos íntimos) y el entorno
social en el que vivimos tiene una importancia clave. Los problemas y
dolores físicos que aparecen en la depresión son reales,
están ahí y la persona los sufre.
DICEN QUE UN 10% DE LOS MADRILEÑOS TIENEN DEPRESIÓN, Y AL MENOS EL 25% DE LA POBLACIÓN LO SUFRIRÁ
Como todo en esta vida hay tantos estados depresivos como personas pueden
vivirlos, padecerlos o sufrirlos.
Algunos son pasajeros y otros nos arrebatan hasta fosos oscuros e insospechadamente
incapacitantes.
Pero, qué es la depresión? No, no por favor, no me refiero
al término médico, que cualquiera puede puede buscar en
un libro. Me refiero a ese estado por el que pasan algunas personas, que
algunos pocos no consiguen ni saben salir de él, y que los demás
miran absortos, algunos con mucha menos consideración que otros.
- Qué es éso que no les permite vivir, salir adelante,
disfrutar, recomponerse, darse cuenta de lo que importa y lo que no?
- Como todo en esta vida, hay tantos estados depresivos como personas
pueden vivirlos, padecerlos o sufrirlos.
En realidad no hay una fórmula válida para todos, ni una
sóla explicación que ilumine todas las estancias de las
mentes deprimidas. Es algo que ocurre, simplemente. Algunas personas nunca
serán depresivas y otras en cambio están condenadas a mantener
una lucha constante contra su propia consciencia...
Consciencia? Sí, por que la depresión no es una cuestión
de ser más inteligente que otro, ni más resuelto, ni más
brillante: Es una cuestión de consciencia.
Pero, .. qué es la depresión?
Quizá la depresión sea algo más que estar triste,
cansado, sin ganas de nada y sin fuerzas.
Quizá sea algo más que ese estado clínico del que
sólo unos cuantos medicamentos pueden hacernos aflorar. ¿Aflorar?
Para mí, la depresión es el resultado de ese sentimiento
que nos puede arrebatar a todos, absolutamente a todos, al darnos cuenta
de que NO PODEMOS CONTROLAR NADA, NO PODEMOS CONTROLAR NUESTRA PROPIA
VIDA, NO PODEMOS CONTROLAR LOS ACONTECIMIENTOS, A LAS PERSONAS QUE NOS
RODEAN, A LAS QUE AMAMOS, NO PODEMOS ALCANZAR NUESTROS SUEÑOS,
NO PODEMOS SUPERAR LA MUERTE,
NO PODEMOS
Mientras estamos en movimiento, ocupados con las pequeñas cosas
de la vida cotidiana, la casa, los hijos, el trabajo, la mirada de éste
o el comentario de aquel, parecemos inmunes a la realidad existencial
del ser humano. Es algo bueno, es un agobio constante pero consistente,
y esa consistencia nos proporciona tranquilidad. Las pequeñas cosas
nos arrebatan, pero eso es llevadero. Muy llevadero.
Llegar a fin de mes, ser mejor que el vecino, ganar más o más
rápido es llevadero.
El movimiento nos da vida, nos permite seguir en movimiento. Nos aparta
de la quietud.
Sin embargo algunas veces, cuando todo se hace demasiado cuesta arriba, cuando ese movimiento se vuelve denso, dificultoso, amargo, entonces, en esos extraños momentos que parecen ir a cámara lenta, que el movimiento te controla a ti y no tú al movimiento, justo en esos episodios de la vida ... algunas personas comienzan a sentir su falta de control sobre los acontecimientos: Toman consciencia .. y es ahí, dónde puede aparecer la depresión.
Quizá la depresión sea una realidad de nuestros días,
igual que lo ha sido en todos los tiempos, por que es algo intrínseco
de la naturaleza humana: La consciencia de uno mismo, la consciencia de
nuestras incapacidades reales, inevitables, existentes e inherentes, es
la base misma de la depresión.
Sin embargo, hoy a las puertas del siglo XXI parece más paradójico
que nunca encontrarnos con algo tan viejo y antiguo como la vida misma.
Y es más que paradójico, casi cruel, que nuestras sociedades
modernas ni siquiera nos ofrezcan mecanismos, - o aunque tan sólo
fuera unos pequeñísimos mecanismos como asas portátiles,
- para tener la solidez necesaria para mirar al mundo de cara