ESTADOS DEPRESIVOS
La palabra "depresión" se ha hecho tan familiar y cotidiana en nuestros días que amenudo se utiliza para referirse a una amplia y variada gama de estados emocionales en los que hay una fuerte bajada del ánimo. La tristeza, el decaimiento, la frustración, e incluso el agotamiento físico o la enfermedad suelen hacernos sentir así, y con frecuencia utilizamos la expresión "estar deprimido" para describir este tipo de estados anímicos.

A pesar de ello, aunque el término utilizado sea el mismo, la mayoría de las personas suelen diferenciar claramente "estar deprimido" que "tener depresión".

La expresión "estar deprimido" hace referencia a los estados temporales en los que el "bajón" emocional tiene una duración mayor de lo esperado, o bien en los que su intensidad, es decir la fuerza con la que nos afecta en diferentes facetas de nuestra vida, es superior a lo se consideraría como aceptable. Por muy largo o intenso que sea este estado emocional las personas pueden llegar a superarlo por sus propios medios y con la ayuda y el apoyo de familares y amigos.

Por el contrario "tener depresión" se suele utilizar haciendo alusión al término clínico que utilizan los médicos, los psiquiatras y los psicólogos para hablar de un trastorno psicológico grave del que la persona no puede salir sin ayuda profesional especializado.

Qué es la depresión

La depresión es un trastorno afectivo que afecta a nuestras emociones, a nuestro pensamiento y a nuestro comportamiento. No se trata de estar triste, no tener ganas de hacer cosas o que el mundo se nos caiga sobre la cabeza. La depresión nos impide ver, sentir y actuar con fuerza, decisión y claridad y nos mantiene en un pozo amenazante, angustioso y oscuro. En la depresión no hay lógica ni sentido común, el mundo se ve distorsionado y moverse en él resulta tan difícil y aterrador como pasear dentro de arenas movedizas.

Se han encontrado testimonios de la existencia e identificación de la depresión en el Antiguo Egipto.
Los estudios sobre la depresión tienen mucho que descubrirnos todavía pero hoy ya sabemos que entre un 2 a un 15% de la población adulta sufren depresión cada año y que también los niños pueden tener depresión.

Al ser un trastorno afectivo, el apoyo emocional que nos puedan nuestras personas queridas (pareja, familia y amigos íntimos) y el entorno social en el que vivimos tiene una importancia clave. Los problemas y dolores físicos que aparecen en la depresión son reales, están ahí y la persona los sufre.

Cómo funciona la depresión

Depresión es el "No lo sé, No puedo, Es imposible, No lo conseguiré"

Síntomas físicos:

Dolor muscular, pesadez, jaquecas, dificultad para respirar, palpitaciones, presión en el pecho, náuseas, sudores
Pérdida de la energía, agotamiento, cansancio,
Relentización: Movimientos lentos, andar y mirar decaido, voz apagada, hombres caidos, arrastrar los pies
Pérdida del interés y el gusto por la comida: Pérdida de peso, abandono del interés por el gusto de los alimentos
Pérdida del interés por el sexo: Bajos niveles de excitación, disminución del deseo
Trastornos del sueño: Problemas para dormir, despertarse por la madrugada, ausencia de sueño reparador y reconfortante Síntomas psicológicos:
Tristeza, abatimiento
Baja auto-estima: Pesimismo, pensamientos negativos sobre uno mismo y sus posibilidades, se desvalora, se quita valor a todo lo conseguido, se duda de lo que se pueda conseguir,
Sentimiento de incapacidad, de ser inútil => Y, en consecuencia de ser incapaz de salir del estado depresivo => Lo que genera, a su vez, una tristeza mayor y más profunda
Pérdida del placer por la vida, el interés y la motivación
Culpabilidad cuando se prolonga en el tiempo e implica a las personas queridas
Abandono de uno mismo
Ansiedad
Obsesiones
Las emociones se mezclan generando más confusión e incapacidad de superación

Tipos de depresión

Depresión Reactiva o Neurótica: Es la depresión que aparece como reacción a una situación o vivencia que se ha tenido. No tiene por qué aparecer de inmediato e influyen los factores de personalidad
Depresión Endógena: Es más compleja y tiene una duración e intensidad mucho mayor. Incluye ansiedad, hipocondría y obsesiones
Depresión Orgánica: Es la depresión generada por una lesión, una enfermedad con un desequilibrio bio-químico

DICEN QUE UN 10% DE LOS MADRILEÑOS TIENEN DEPRESIÓN, Y AL MENOS EL 25% DE LA POBLACIÓN LO SUFRIRÁ

Como todo en esta vida hay tantos estados depresivos como personas pueden vivirlos, padecerlos o sufrirlos.
Algunos son pasajeros y otros nos arrebatan hasta fosos oscuros e insospechadamente incapacitantes.
Pero, qué es la depresión? No, no por favor, no me refiero al término médico, que cualquiera puede puede buscar en un libro. Me refiero a ese estado por el que pasan algunas personas, que algunos pocos no consiguen ni saben salir de él, y que los demás miran absortos, algunos con mucha menos consideración que otros.

- Qué es éso que no les permite vivir, salir adelante, disfrutar, recomponerse, darse cuenta de lo que importa y lo que no?
- Como todo en esta vida, hay tantos estados depresivos como personas pueden vivirlos, padecerlos o sufrirlos.
En realidad no hay una fórmula válida para todos, ni una sóla explicación que ilumine todas las estancias de las mentes deprimidas. Es algo que ocurre, simplemente. Algunas personas nunca serán depresivas y otras en cambio están condenadas a mantener una lucha constante contra su propia consciencia...
Consciencia? Sí, por que la depresión no es una cuestión de ser más inteligente que otro, ni más resuelto, ni más brillante: Es una cuestión de consciencia.

Pero, .. qué es la depresión?
Quizá la depresión sea algo más que estar triste, cansado, sin ganas de nada y sin fuerzas.
Quizá sea algo más que ese estado clínico del que sólo unos cuantos medicamentos pueden hacernos aflorar. ¿Aflorar?
Para mí, la depresión es el resultado de ese sentimiento que nos puede arrebatar a todos, absolutamente a todos, al darnos cuenta de que NO PODEMOS CONTROLAR NADA, NO PODEMOS CONTROLAR NUESTRA PROPIA VIDA, NO PODEMOS CONTROLAR LOS ACONTECIMIENTOS, A LAS PERSONAS QUE NOS RODEAN, A LAS QUE AMAMOS, NO PODEMOS ALCANZAR NUESTROS SUEÑOS, NO PODEMOS SUPERAR LA MUERTE,
NO PODEMOS
Mientras estamos en movimiento, ocupados con las pequeñas cosas de la vida cotidiana, la casa, los hijos, el trabajo, la mirada de éste o el comentario de aquel, parecemos inmunes a la realidad existencial del ser humano. Es algo bueno, es un agobio constante pero consistente, y esa consistencia nos proporciona tranquilidad. Las pequeñas cosas nos arrebatan, pero eso es llevadero. Muy llevadero.
Llegar a fin de mes, ser mejor que el vecino, ganar más o más rápido es llevadero.
El movimiento nos da vida, nos permite seguir en movimiento. Nos aparta de la quietud.

Sin embargo algunas veces, cuando todo se hace demasiado cuesta arriba, cuando ese movimiento se vuelve denso, dificultoso, amargo, entonces, en esos extraños momentos que parecen ir a cámara lenta, que el movimiento te controla a ti y no tú al movimiento, justo en esos episodios de la vida ... algunas personas comienzan a sentir su falta de control sobre los acontecimientos: Toman consciencia .. y es ahí, dónde puede aparecer la depresión.

Quizá la depresión sea una realidad de nuestros días, igual que lo ha sido en todos los tiempos, por que es algo intrínseco de la naturaleza humana: La consciencia de uno mismo, la consciencia de nuestras incapacidades reales, inevitables, existentes e inherentes, es la base misma de la depresión.
Sin embargo, hoy a las puertas del siglo XXI parece más paradójico que nunca encontrarnos con algo tan viejo y antiguo como la vida misma. Y es más que paradójico, casi cruel, que nuestras sociedades modernas ni siquiera nos ofrezcan mecanismos, - o aunque tan sólo fuera unos pequeñísimos mecanismos como asas portátiles, - para tener la solidez necesaria para mirar al mundo de cara